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sábado, 2 de diciembre de 2017

El Estado de la nación

Todo el mundo sabe que El jueves es una revista de política ficción que nada tiene que ver con la realidad. Eso de que en España diluvie la mierda (otros, más finos, la llamamos ñorda) es una invención de jóvenes mentes calenturientas.

- "Hágame caso, don Harpagón, son mentes delirantes. El director de ese pasquín, Guillermo Martinez-Vela está imputado por injurías a la policía

- "Pues ¿qué ha dicho, don Sigfrido?

- "Que la presencia de la policía había acabado con las reservas de cocaína en Catalunya"

- "¡Qué barbaridad! Pero, ¿acabado a lo bestia, como el gobierno ha acabado con la hucha de las pensiones?"

- "Tal cual, amigo Harpagón. Acostumbran a hacer mofa de la pareja real. Los tribunales los condenan, como debe ser en todo Estado de derecho en que la ley te protege por igual, aunque seas el Rey."

- "Como debe ser. Por eso han condenado también a Urdangarin. Aquí no se hacen distingos ni se toleran provilegios, don Sigfrido."

- "Por supuesto. "El Jueves" solo trata de vender ejemplares a base de inventarse escándalos y mancillar la imagen de la patria."

- "Menos mal que esta nada tiene que ver con ello. España es un Estado de derecho ejemplar, en el que nadie está por encima ni fuera de la ley, donde el que la hace la paga, los gobernantes dan cuenta de sus actos, la democracia funciona, los derechos se respetan, la corrupción se combate, el gobierno y la oposición son tan ejemplares que el uno sirve de modelo a la otra y viceversa. En fin, qué voy a contarle, amigo Sieg Heil. La prueba, en los hechos: a ver, echemos una ojeada a un día cualquiera de la vida nacional, en la dulce gobernanza del imperio de la ley. Por ejemplo, ayer. Léame las noticias."

- "El PP será juzgado por borrar los ordenadores de Bárcenas para destruir pruebas de la caja B. No es mala noticia, ¿eh, don Harpa? El partido del gobierno será juzgado por lo penal. El partido cuyo presidente (y antes secretario general y antes tesorero y antes chico de los recados) es también el presidente del gobierno, a su vez acusado de cobrar sobresueldos de esa caja B que se juzga. Cualquiera diría que esto es insólito..."

- "¡Bah! No sea ingenuo, amigo Sigfrido, lo que eso prueba es la división de poderes en España. A rajatabla, le digo: los jueces cumplen con su función porque son independientes."

- "Bueno, parece que la sala de la Audiencia Nacional presidida por nuestra querida Concha ha dado boleto al juez que pidió la comparecencia del presidente."

- "Claro, hombre, lo cortés no quita lo valiente. Los jueces son independientes y agradecidos. Ande, pase a otra noticia cotidiana."

- "Una genial: Francisco Camps, imputado en el caso de la Fórmula 1. Este es el de los trajes a medida y las mayorías absolutas. El alter ego de Rita Barberá con la que se fotografiaba en descapotables al mejor y más moderno estilo de la jet set de los noventa del siglo pasado."

- "¿Lo ve? Políticos populares, conectados con el sentir de la gente sencilla. Esas imputaciones son maledicencias de quienes quieren conseguir en los tribunales lo que no obtienen en las urnas. Y no me entienda usted mal: hablo de nuestras urnas, las legales, no esas urnas satánicas que sumnistró la masonería el 1 de octubre. Los políticos del PP calan en las masas porque salen de ellas, amigo Frido.

- "Como estos dos: La fiscalía pide imputar a Aguirre y Gallardón en el caso Lezo. Otra pareja emblemática. Los Camps/Barberá de la capital. La sandunguera manola y el agrio castizo marcándose un agarrao mientras en torno suyo se producían los casos más alucinantes de corrupción y saqueo que han visto los siglos, en los que estos entran y salen como los villanos en los melodramas o melorrobos."

- "Nada, hombre, no exagere. Asuntos de familia. Verá: como Botella quería ser alcaldesa, pero sabía que no ganaría unas elecciones ni contra un ornitorrinco, se colocó de segunda, después de Gallardón que, a su vez, quería ser ministro. Cosas de todos los días. En el PP somos una familia. Es más, somos el partido que defiende la familia, por eso pusimos a Gallardón en esa trinchera y por eso lo quitamos, porque quería volver a la época más dura del derecho de familia romano. Y en el PP somos conservadores progresistas. Y respetuosos con la división de poderes. El fiscal, independientemente del gobierno, pide imputar a estos dos dirigentes que estarán sin duda encantados de colaborar con la justicia. Basta que lo diga un fiscal...

- "Que ya es valiente, ¿eh, don Harpagón? La profesión de fiscal parece ser tan de riesgo como la de periodista de guerra. Hombre, mire, hablando de guerra, aquí tiene usted otra también normal, cotidiana: Rajoy no sabe por qué quitaron el nombre de un almirante franquista de su calle". Y tan cotidiana. Normalmente, Rajoy no sabe de qué le hablan: no le consta que haya asesinados en las fosas de las cunetas, no sabe quién es Bárcenas, ignora por qué llueve."

- "Usted lo dice, don Coleóptero, business as usual".

- Vale. Ese almirante, Salvador Moreno, militar golpista y ministro de Franco fue el que, desde el Canarias bombardeó en febero de 1937 a la población civil aglomerada e indefensa en la carretera de Málaga a Almería. La desbandá, con 4.000 muertos, notable hazaña militar que Rajoy no puede desconocer siendo residente en esa misma calle, ahora nombrada como Rosalía de Castro. Ya se sabe, entre las armas y las letras, los grandes hombres de Estado eligen las armas, entre otras cosas porque no hace falta hablar.

-

sábado, 25 de noviembre de 2017

El Estado de derecho dictatorial

El gobierno había excluido expresamente la radiotelevisión publica catalana del alcance del 155 para no dar la deplorable impresión de que entraba a "liberar" este medio como ya lo había hecho con los estatales, convirtiéndolos en centros de agitprop del PP y la Gürtel. Pero ya ha encontrado el medio de meterle mano ocultando esta, a base de encargar a la Junta Electoral la fea tarea de la censura. TV3 no puede llamar "gobierno en el exilio" al gobierno en el exilio. Claro. ¿Qué sentido tiene que un medio del gobierno llame por su nombre al adversario del gobierno? Es mucho más lógico -y así serán las órdenes- que lo llame "banda de ratas y forajidos" o "Cipollinos". También es lógico, en ese ánimo, obligar a los medios públicos catalanes a cuestionar que hubiera heridos en el referéndum del 1/10; incluso a negar que hubiera referéndum. Y también, ¿por qué no? animarlos a interpretar creativamente la realidad, como hacen los del Estado, que dan una arenga de la vicepresidenta del gobierno contestando a otra previa de Puigdemont que ni siquiera han mencionado.

Al llegar aquí estamos ya en plena dictadura de hecho. De la mano del 155, a su vez ya adelantado por la vigente ley mordaza que viene a ser una especie de 155 avant la lettre, una norma de plenos poderes e impunidad para que la policía reprima y castigue lo que le parezca bien, incluso, por supuesto, imaginarios delitos de opinión, disfrazados bajo otras denominaciones o sin disfraz alguno. El 155 eleva de rango la represión. Y es acicate para que los jueces sigan persiguiendo tuiteros, raza maldita empeñada en tomarse a chirigota los sacrosantos lo que sea.

Esto de las redes e internet los trae locos porque, tras haber comprado a las tripulaciones de los barcos periodísticos, se encuentran con que todos hacen agua por las innumerables vías por las que la verdad sale a flote en el ciberespacio. Por eso vino el Rey el otro día a avisarnos del "peligro de los canales de desinformación". En román paladino, que están preparando la censura en la red y viene este real mozo a salvarnos de nosotros mismos. Así lo anunció Sáenz de Santamaría hace unas fechas, hablando de un propósito de "regular la libertad de expresión en las redes". O sea, ley mordaza en internet, para entendernos.

El consuelo es que, como se ha demostrado en la comisión del Congreso para tratar el divertido asunto del amigo ruso del procés que hasta El País tacha de "esperpento", no solo no tienen prueba alguna de la conjura; tampoco tienen idea de lo que hablan. Escuchar a la diputada hablar de los "sofpapers", así, como suena, es tan hilarante como comprobar que Cospedal, ministra de Defensa del Reino de España, se traga que Puigdemont es un agente ruso con el nombre de guerra de Cipollino, popular personaje en Rusia.

Pero estamos en plena censura en la vida real. La prisión de Alcalá Meco ha devuelto como no autorizada, una Revista de Catalunya dedicada a Prat de la Riba. O sea, la ha censurado. ¿Desde cuándo tiene la destinataria, Meritxell Borràs, mermados o recortados otros derechos que no sean la libertad de circulación? El reglamento penitenciario no permite, entiendo, declarar "no autorizados" más objetos que los que expresamente prevé. Y no están las publicaciones legales y mucho menos por razón de su contenido. 

El 155, que el PSOE apoya junto a C's) es un estado de excepción encubierto que amplía la persecución y censura por razones ideológicas al ámbito judicial. La justicia que está aplicándose es la justicia del enemigo. Obligar a la gente a acatar una constitución so pena de cárcel, algo que ni la propia Constitución puede admitir, lleva la justicia al terreno inquisitorial y, además, no sirve para nada. Carece de legitimidad, aunque amontone toda la legalidad que quiera. 

Y, puestos, ya también se aplica el derecho del enemigo no solo según ideologías nacionales sino también intereses de clase. Esa legalidad que Rajoy y su gobierno abanderan en Cataluña tiene un vicio de raíz que la convierte en legalidad de la Gürtel. En todo caso, el discurso tiene dos afirmaciones: nadie está por encima de la ley y esta, la ley, es igual para todos. La primera es falsa. La segunda, también.

La primera ignora la figura del Rey de derecho y los cercanos a él, de hecho. Ignora, además que los muchos fuera de la ley del partido del gobierno también, en realidad, están por encima de la ley.

La segunda, la de la igualdad, es la manifestación más descarada del dominio de la derecha. España es, por varios conceptos, el país con más desigualdades de Europa, excluidos los antiguos socialistas. Esto es acorde con la doctrina de Rajoy que, en sus años mozos, alcanzó a escribir un artículo afirmando que los seres humanos no pueden ser iguales pues así lo demuestra la ciencia. Es mucha filosofía para Palinuro. Los seres humanos, lo ignoro; pero de que no lo sean los españoles se ha encargado Rajoy y la oligarquía nacional católica para la que gobierna. Una desigualdad lacerante, humillante, impuesta por la prepotencia de quien gobierna de modo tiránico: Urdangarin, Rato, Matas, etc.,  todos en libertad, son un polo de la igualdad española; el otro, Junqueras, Borràs, Romeva, etc., todos en prisión. Si eso no es desigualdad, la palabra no significa nada.

Unos chicos llevan un año en prisión por una pelea en un bar de Alsasua; a otros, que asaltaron la librería Blanquerna, el Tribunal Constitucional los deja en libertad provisional porque encarcelarlos podría provocar "consecuencias irreparables". Que uno de los asaltantes sea pariente de un ministro del gobierno es lo más normal del mundo. Cuando se trata de la justicia del enemigo. 

La defensa del Estado español como un Estado de derecho oculta que este no respeta los dos principios que invoca. Tampoco actúa en el marco de la división de poderes pues el legislativo es irrelevante y el judicial, correa de transmisión del ejecutivo que, a su vez gobierna de forma irresponsable y sin control, valiéndose de una norma de plenos poderes. Y con una creciente injerencia del Monarca en la vida política, pues no podía faltar el toque borbónico. 

Y todo ello sin autoridad alguna ya que la corrupción estructural del sistema lo priva de todo crédito y legitimidad.


lunes, 13 de noviembre de 2017

La Gürtel contra el Estado de derecho

La pregunta que se hacen numerosos analistas es ¿cómo puede seguir en el gobierno un presidente y un partido metidos hasta el cuello en la Gürtel? Suelen añadir que en ningún país de Europa pasaría algo así. Pues, una de dos, o esto no es Europa o Rajoy no tiene nada que ver con la Gürtel. Elijan.

Rajoy tiene todo que ver con la Gürtel. No solo la ha amparado y se ha beneficiado de ella, sino que es razonable pensar que fuera su instigador. El instigador de una asociación que los jueces consideran delictiva.

En efecto, ¿cómo es posible que alguien así siga siendo presidente del Gobierno? Muy sencillo, porque la Operación Cataluña no solo es guerra sucia del Estado, sino amplia cortina de humo para tapar la corrupción estructural del gobierno y su partido. Mientras, tanto, probablemente se seguirán saqueando las arcas públicas. Se tapa así la prueba fehaciente de que España no es un Estado de derecho, diga El País lo que diga. Y no lo es porque no solamente hay quien está por encima de la ley sino también quien está fuera de la ley, en el gobierno y en su partido.

Añádese a esta penosa situación el hecho de que Rajoy gobierna de forma dictatorial. No solo en Cataluña, sino en todo el Estado. Lo que el periódico llama caritativamente "paralizar a sus rivales políticos" en realidad es paralizar las instituciones. Los rivales políticos están literalmente aniquilados desde el momento en que ni siquiera han conseguido derogar la ley Mordaza y la reforma laboral, ni poner una moción de censura, ni... nada. La paralización de las instituciones, en realidad, su destrucción, es más grave. Rajoy veta todas las proposiciones de ley de la oposición con ese ridículo "privilegio presupuestario" y, a su vez, gobierna por decreto. Si no yerro, en lo que va de legislatura, el Congreso ha aprobado dos leyes.

Es una dictadura de hecho por la irresponsabilidad absoluta del ejecutivo, la irrelevancia del legislativo y la sumisión del judicial. De democracia no tiene ni la fachada; basta pensar en los medios. Y la oposición no hace más que el ridículo. 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

"La corrupción en estado puro"

Tremendo lo declarado por el inspector jefe de la UDEF, Manuel Morocho, ante la comisión del Congreso sobre la financiación oculta del PP. La corrupción en estado puro, dice. Se recordará con qué denuedo se opuso el PP a la constitución de esta comisión. Incluso amenazó con abrir otra en el Senado -en donde cuenta con mayoría absoluta- para fisgar en la financiación de los demás partidos. El llamado truco del ventilador. La forma peculiar del PP de luchar contra la corrupción.

El país lleva más de seis años gobernado por un ciudadano que cobraba sobresueldos en B. Incluso es posible que siendo no solo secretario general sino también ministro o archipámpano de las Indias, porque el registrador de la propiedad ha sido de todo en esta vida excepto registrador de la propiedad. Seis años gobernado por alguien que no hubiera podido hacerlo ni seis minutos en cualquiera de esas democracias a la que, según los ideólogos de la española, tanto se parece esta. 

Y lo bueno es que lo de los sobresueldos ya se sabía desde los tiempos de Bárcenas. Esos papeles cruzados de amarillo chillón con el infamante "M. Rajoy", llevan años circulando. Por cierto, muy apropiado el color amarillo, que es el del escándalo. Por eso se habla de la "prensa amarilla". El amarillo de Los escándalos de Crome, de Aldous Huxley, que se podría convertir en Los escándalos de Gürtel.

Era algo insólito. Nadie decía nada. Y los propios sobresoldados reputaban legítima y legal la práctica y señalaban que sí, que cobraban sobresueldos, pero que los declaraban a Hacienda. Y jugaban a distinguir entre legalidad y moralidad. Es lo que reconoció Rajoy en la famosa comparecencia del 1 de agosto de 2014 (la del SMS a Bárcenas) al llamarlos "pluses de productividad, como en cualquier empresa". 

Parecían considerarlos "normales", pero no era así. En aquellos años de los sobresueldos, con ingresos de unos 20.000 euros al mes, Rajoy se negaba ante las cámaras a decir a un ciudadano cuál era su sueldo y respondía que iba justo y tenía que mirar su cuenta todos los meses porque tenía "los problemas de todos los españoles". Hace falta tener papo. De normales, nada. Y lo sabía. Por esos lo ocultaba. Por supuesto, gobernaba Zapatero; desde que gobierna él, los españoles no tienen problemas. No tienen nada. Ni problemas.

La sospecha de haber cobrado sobresueldos en B era suficiente motivo de dimisión en 2012. Sigue siéndolo. Y más, porque la sospecha ha cristalizado en una acusación formal sostenida por los peritos. 

Pero no haya cuidado. No pasará nada. La preocupación por Cataluña ha relegado a tercer lugar la preocupación por la corrupción. Y eso que la autoridad de este gobierno y su partido para imponer legalidad alguna en Cataluña que no sea la de la Gürtel es 0.

lunes, 11 de septiembre de 2017

La segunda vez

Recuérdese el célebre comienzo del Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte en el que Marx, citando a Hegel (en la Filosofía de la historia), dice que los grandes acontecimientos en esta se producen dos veces y prosigue él de su cosecha que la primera como tragedia y la segunda, como farsa. Napoleón I (tragedia) y Napoleón III (farsa). Añadimos nosotros Franco (tragedia) y Rajoy (farsa). El presidente de los sobresueldos es una figura cómica, un personaje estrambótico y acomplejado, lleno de tics y manías, que provoca la irrisión, especialmente cuando se pone serio. Vulgar, ordinario, absurdo, no sabe ni moverse. Cuando camina parece un muñeco de trapo. Tampoco sabe hablar, apenas se le entiende y, cuando se le entiende, fuese mejor que no se le entendiera porque no dice más que sinsorgadas.

El intento de restauración del franquismo, fenómeno trágico en la historia de España del que esta no ha conseguido restablecerse, no es sino una farsa con elementos de la más pura astracanada hispana. El espectáculo de la guardia civil registrando imprentas o redacciones de revistas en busca de papeletas para votar en el referéndum del 1/10 en lugar de vigilar y perseguir terroristas no tiene parangón en el mundo civilizado. Les habían dicho que mantuvieran una actitud seria, responsable, tranquila, inmutable, como si fueran la guardia de Buckingham Palace, y no respondieran a las posibles provocaciones e insultos de la gente. Pero no les habían dicho que, en lugar de insultarlos, el público que se manifestaba contra el atentado a las libertades de prensa y expresión se burlaría de ellos, les regalarían claveles, los obligarían a presenciar simulaciones de votación en la calle y, cuando finalmente se retiraron en sus vehículos todo terreno, les cantarían la canción de "ustedes lo pasen bien". Venían muy serios y circunspectos, prevenidos contra la hostilidad, pero no contra la rechifla. Hicieron el ridículo y lo sabían, por lo cual se les notaba muy incómodos.

Pura farsa que nadie puede tomarse en serio. ¿Y qué decir del ignoto paradero de las 6.000 urnas que, a fuer de transparentes deben de ser invisibles? Estoy seguro de que el ministro Zoido y la vicepresidenta del gobierno tienen a docenas de agentes buscando las malditas urnas que, como las imágenes en la escena de los espejos de La Dama de Shangay tan pronto están como no están. Más farsa y tomadura de pelo de estos franquistas que ya no asustan ni a los conejos.

Cada vez que el de los sobresueldos habla, profiere amenazas que no está en situación de cumplir. Y en cuanto al papel de su vicepresidenta, lo más caritativo es no tomársela en serio nunca pero especialmente, cuando, como el otro día, se pilla un berrinche de bruja mala del guiñol y empieza a soltar exabruptos enfurecidos contra el referéndum y la posible independencia de Cataluña.

Farsa es un Tribunal Constitucional compuesto por magistrados que recuerdan las caricaturas de Daumier, más atentos a los deseos del poder que al sentido de la justicia. Y farsa unos medios de comunicación comprados a precio de oro de los dineros públicos para que tergiversen la realidad según el programa de una presunta asociación de malhechores que carece de programa.

Que el referéndum del 1º de octubre va a celebrarse se sigue indefectiblemente del hecho de que el Sobresueldos haya afirmado ya con toda su cómica y balbuceante contundencia que le caracteriza que no va a celebrarse. Como, al parecer, no se celebró la consulta del 9N, de la que, en cierto modo, trae causa el próximo 1/10.

Como farsa es la apelación a una legalidad más retorcida y arbitraria que el contrato de los hermanos Marx. Farsa el cerrado apoyo de una oposición socialista convertida por arte de birlibirloque en apoyo incondicional a una política de negación del derecho a decidir. Y farsa los distingos entre "soberanía" e independencia  de la otra oposición, la de la "verdadera" izquierda que, si no tiene mucho de esta, menos aun tiene de "verdadera" y que pide sumisamente perdón por retirar pacíficamente una bandera, la de los vencedores en una guerra, que estos impusieron a los vencidos por el terror.

Y farsa es, por último, la de un gobierno que desgobierna un país, lo maltrata, lo esquilma, lo arruina, lo fragmenta al tiempo que proclama que España es "una gran nación" cuando, como puede ver todo el mundo, no es grande y tampoco nación.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Amenazas

Están muy nerviosos.

Ayer llovieron las amenazas a los indepes catalanes desde las altas instancias del gobierno y su partido. En una reunión de parlamentarios del PP, Rajoy y Sáenz de Santamaria dedicaron sus intervenciones a reafirmar su voluntad de impedir el referéndum, a tranquilizar a los suyos sobre la unidad de España, y a advertir a los indepes de que se atengan a las consecuencias si siguen por el camino que llevan.

Deben de ser las mismas consecuencias que ya aceptaba Jordi Turull hace unos dias cuando reafirmaba a su vez la voluntad del Govern de desobedecer al Tribunal Constitucional "con todas las consecuencias". Así que la advertencia-amenaza del gobierno ya está descontada.

Las tales consecuencias vendrán de la aplicación de la ley que, según Rajoy, es igual para todos, con lo que se garantizará la unidad de España y el respeto a la Constitución. Se trata del principio mismo de la doctrina del PP que luego refina doctrinalmente Sáenz de Santamaría: respeto a la ley, igual para todos. Eso es mentira. La propia Constitución consagra el privilegio al establecer la inviolabilidad del Monarca que, de este modo, está por encima de la ley. Como lo están muchos otros, aunque no ya de derecho, sino de hecho. Como sabe todo el mundo, la ley no es igual para Juan Pérez que para Urdangarin, Blesa, Rato, etc., o para los demás blesas y ratos que son sistemáticamente indultados cuando los pillan, no es posible encubrirlos, y los condenan.

Iguales advertencias y amenazas, aunque con mayor elaboración doctrinal, salen de la boca de la vicepresidenta, la que iba a encabezar una "operación diálogo catalán" que duró un telediario. "Quien está dentro de la ley- dice Saénz de Santamaría, refiriéndose a su gobierno y partido- "no tiene que tener ningún temor a aplicarla con todo lo que supone la fortaleza de una democracia".Es una afirmación con una dosis elevada de inverecundia cuando se recuerda que el PP tiene más de 700 imputados por ir contra la ley y que si ella misma es vicepresidenta del gobierno se debe a que su partido gana las elecciones haciendo trampas, con financión ilegal y saltándose la ley.

Para este prodigio de sabiduría el independentismo es "una serie de señores" para los cuales la democracia es "que los medios no puedan opinar, que los funcionarios se tienen que poner a sus servicios, que todos tengan que bailar al son que ellos marcan". Es una típica proyección de la imagen que el propio gobierno y su partido tienen de la democracia: medios sumisos, funcionarios a su servicio e imposición de su punto de vista por todos los medios, incluido el Tribunal Constitucional, que es un medio más al servicio del gobierno.

Todo está listo, la batería preparada para frustrar la voluntad independentista de "una serie de señores". Y, por si esto fuera poco, acude el señor García Albiol a reclamar la aplicación de medidas contundentes frente al independentismo, como la apolicación del 155 CE.

Esta profusión de gestos y declamaciones después de que el govern haya declarado ya su voluntad de hacer el referéndum "con todas las consecuencias" delata el problema de fondo: el gobierno no tiene ningún medio eficaz de impedir el referéndum que no sea el empleo de la violencia. Y, por muy "proporcional" que quiera presentarse, no dejará de ser la negativa por la fuerza al ejercicio de un derecho democrático. 

Una situación insostenible hoy en Europa. 

miércoles, 30 de agosto de 2017

La comparecencia del de los sobresueldos

Lleva seis años (cuatro largos con mayoría absoluta) resistiéndose a dar explicaciones, compareciendo en plasma, entrando y saliendo de los lugares por la puerta de servicio, impidiendo preguntas en las ruedas de prensa, amañándolas, negándose a rendir cuentas o falseándolas sistemáticamente. Seis años ignorando al Parlamento, gobernando por decreto ley y apoyándose en una maquinaria mediática pública y privada de falsificación de la realidad, con la ayuda ocasional de una administración de justicia políticamente intervenida. 

En todo este tiempo se ha visto obligado -arrastrado literalmente- a comparecer dos veces en sede parlamentaria. Una, un 1º de agosto de 2014, a propósito de los sobresueldos de los papeles de Bárcenas y otra hoy, a propósito de la financiación ilegal del PP descubierta a raíz de la Gürtel. Ya debiera de haber dimitido -como haría cualquier político demócrata en Europa- en la primera ocasión. Cálculese qué debiera hacer en la segunda.

La vergüenza de ver a un presidente de gobierno declarando como testigo en un proceso penal por financiación ilegal de su partido y dos veces como compareciente en sendas interpelaciones parlamentarias por comportamiento impropio. Los demás países deben de estar asombrados.

Conviene que los grupos de la oposición aclaren de una vez la relación entre las dos comparecencias y expliquen la historia completa de esta gran operación de saqueo que ha sido el gobierno del PP. Porque se presentan como hechos separados e independientes cuando, en realidad, son causa y efecto mutuos alternativamente. Los sobresueldos están directamente relacionados con la financión ilegal y esta con aquellos. La aclaración es importante porque explica muchas cosas de la corrupción del sistema político.

En la comparecencia de 2014, Rajoy reconoció haber cobrado los famosos sobresueldos con dos salvedades: los declaraba a Hacienda y no los llamaba "sobresueldos" sino "pluses de productividad", como en cualquier empresa, sostenía nuestro hombre. Era la explicación a la que se apuntaban los demás dirigentes del PP (un buen puñado) para explicar estos ingresos. La cuestión de si eso es delito o no depende de los jueces, sobre todo si los dichos ingresos proceden de fuentes ilicitas o caja B. Pero aquí es irrelevante.

La percepción de los sobresueldos es el veneno de esta historia de la Gürtel. Que no se entienda así y se dé sin más por insustancial, se debe probablemente a que otros partidos, el PSOE que se sepa, recurren a la misma práctica, si bien no parece estar financiada ilegalmente. No obstante, la práctica en sí es política y moralmente inaceptable. Los representantes reciben unas remuneraciones dignas con cargo al erario. Los diputados gozan de un privilegio absoluto en este campo porque son los únicos perceptores de rentas que pueden fijar las suyas y, por supuesto, las de los demás. Pero sobre todo las suyas, lo cual hace innecesario probar que son muy dignas; algunos las tienen por más que dignas. Y no se hable ya de jubilaciones, pensiones y pagos compensatorios por ceses ocasionales

La cuestión es, ¿por qué perciben esas cantidades extras, según dicen, del partido? Cualquiera diría que el partido fuera un ente ajeno al Estado y no se financiara en un porcentaje elevadísimo de los mismos fondos que nutren los salarios ordinarios de los cargos públicos. La excusa del "plus de productividad" empresarial solo podía ocurrírsele a Rajoy y la idea del pago de compensación suscita la pregunta inmediata: compensación ¿por qué? Suele decirse que por la renuncia obligada a los ingresos privados. Pero, al margen de que esto sea cierto o no -que no suele serlo- tropieza con el inconveniente de que la representación política es voluntaria. Quienes quieran ejercerla deberán informarse sobre las remuneraciones antes de dar el paso y, si lo hacen ya saben lo que tienen. 

Recuérdese que, si los diputados consideran demasiado bajas sus diversas retribuciones (salario, gastos de esto y lo otro, compensaciones legales, subvenciones), siempre pueden valerse de su privilegio y subírselas, insisto legalmente. Otra cosa es el impacto que esto suele tener en la opinión pública, razón por la que los representantes prefieren trocear sus remuneraciones para que la cantidad final resulte menos escandalosa.

Por tanto, ¿a qué se deben los sobresueldos? A un plan de generar una clase de políticos profesionales que hacen de su militancia en un partido un medio de vida. Esto que, por desgracia, afecta a otros partidos (y genera en ellos una especie de "funcionarios" que tergiversan la autenticidad de todo debate político) se hace insoportable cuando se produce por medios ilegales, causando perjuicio al erario y daño al interés público, como sucede con la financiación ilegal del PP durante más de veinte años. Así se ha corrompido de arriba abajo el sistema político de la tercera restauración, entronizando la mentira como forma de relacionarse con la ciudadanía. Corría el año de 2007 cuando, a preguntas de un interesado sobre cuánto ganaba al mes, Rajoy no dio la cifra, pero dijo "Miro mi cuenta al final de mes porque lo necesito, lo necesito y muchísimo, y además mi mujer también trabaja, y entonces tengo los problemas que tienen todos los ciudadanos. No estoy en política por dinero". Por entonces sus compañeros de partido le calculaban unos 12.000 euros al mes, entre sueldos y sobresueldos. Mentía como un bellaco

Esta subclase de vividores del partido tiene que corromperse necesariamente porque, al entender que su actividad política debe ser lucrativa, acaban por romper todos los límites dedicándose al saqueo de los fondos públicos en cualquier momento y circunstancia. Y eso es lo que ha pasado.

La comparecencia de hoy, centrada en la cuestión de la Gürtel/financiación ilegal y la declaración supuestamente falsa de Rajoy en sede judicial debe hacerse teniendo en cuenta el telón de fondo de los sobresueldos. Están en la base de este desbarajuste. A la política "para forrarse", a pillarlo todo a robar sin más. Y, claro, el PP tiene en estos momentos 700 imputados que no son casos aislados, sino agentes en una estructura partidista de delito organizado en donde cada uno saca su tajada mientras el país se hunde, los dependientes no cobran, los parados tampoco, no hay dinero para la educación pública pero sí para la privada y esta marca el camino para la privatización (nombre técnico del expolio de siempre) de todo lo público. 

Hay un propósito, según parece, de preguntar al presidente de los sobresueldos las incómodas cuestiones que se le plantearon en su declaración pero un juez atento impidió que se formulasen. De todos modos, la más destructiva afecta al conjunto de la declaración: ¿por qué dijo que no sabía nada de los aspectos económicos de las campañas electorales cuando era él quien las dirigía, siendo así que hay un vídeo en el que ofrece todo lujo de detalles sobre la financiación de una campaña concreta? Ese hecho ¿puede calificarse de mentira o no? Si su pretextada ignorancia es falsa, esa mentira ¿sería un delito? 

¿Podría España seguir gobernada por un hombre al que se hubiera imputado un delito?

Me temo que sí.

sábado, 26 de agosto de 2017

El desembarco español en la manifestación de hoy

Las noticias son confusas. El Rey confirma que va la manifestación por el atentado. Rajoy parece habérselo pensado y acompañará a su Rey. Va a asistir todo el gobierno,  así como los presidentes autonómicos y la habitual nube de altos cargos, políticos influyentes, parientes y enchufados. Todos en un avión especial Airbus 360 fletado con cargo a los presupuestos. Y se dice que los aviones pueden ser tres. Una verdadera flota de Estado en defensa de la unidad monárquica de España. Y, como es un asunto de Estado, en la misma aeronave viajará el líder de Podemos. Haciendo patria que también podría hacerse en la Puerta del Sol, con una concentración nacional-española.

El manifiesto intento de "españolizar" la ocasión choca con el desastre de la gestión estatal del atentado.Y peor aun que desastre, choca con la permanente hostilidad y guerra sucia del Estado a Cataluña como ha quedado claro al descubrirse la manipulación política partidista del ministerio del Interior del PP en relación con los Mossos y la seguridad de la ciudadanía catalana. Con las consecuencias de todos sabidas. Es como si, reconociendo la incompetencia, la ineptitud y la mala fe de las autoridades políticas españolas en este vidrioso asunto de la policía y la lucha antiterrorista, el Estado quisiera ahora compensar con un espectáculo simbólico de reconstitución de una predicada unidad que no se ha dado nunca.  Y precisamente a causa de quienes hoy aterrizan en Barcelona a unirse a una manifestación que es de esperar no se les vuelva en contra.

La presidencia del Rey, ya cuestionada desde el primer instante por la CUP con apoyo muy extendido, se quedó en una asistencia, en una presencia prácticamente personal. Seguramente el Monarca piense que es hora de romper la desafección que ya denunciaron hace más de diez años Maragall y Montilla. Y crea conveniente hacerlo aceptando las condiciones catalanas, como un ciudadano más. Se trataría de demostrar con hechos su convicción democrática.

De ser así, lleva mal camino al tomar la forma de una especie de expedición española monárquica en territorio desafecto y mayoritariamente republicano. Sin duda el gobierno piensa en clave española que el Rey no puede ir a título individual y debe hacerlo como Jefe del Estado, razón por la cual convierte la presencia del Rey en un acto de afirmación monárquica española, al que se suma el líder de la oposición de Podemos. Sánchez no irá en ese avión porque ya se encuentra en Cataluña, en la manifestación en Cambrils. No sabemos si, estando en Madrid, hubiera aceptado la invitación a sumarse al séquito real español en tierras infieles o hubiera seguido montado en su coche.

Aspecto este nada trivial: los políticos españoles asistentes a la manifestación de hoy lo hacen con cargo al erario. Es de suponer que esos aviones, sean uno o tres, los devolverán a Madrid por la noche. Gratis total. El resto de la ciudadanía, si quiere asistir a la manifestación para hacer lo que estos habrá de pagárselo de su bolsillo.

La manifestación de hoy pretende traducir un estado de rechazo unánime al terrorismo por lo que algunos recomiendan no llevar esteladas. Pero  la intervención del gobierno de acuerdo con el Rey al convertir el acto en uno de afirmación española, de unidad ficticia, impuesta a la fuerza, elimina los reparos y consideraciones de los indepes en sus diferentes gamas.

La manifestación de hoy es un acto político que seguirá cambiando las reglas de juego entre España y Cataluña. De hecho, ha comenzado a serlo desde el momento en que Puigdemont recibe a la expedición española con la noticia de que la Generalitat ya tiene 6.000 urnas. Provocación lo llama El País.

El término es grueso pero formula igualmente lo que piensan los indepes del desembarco monárquico español. Una provocación.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Los dineros públicos

Dado lo proceloso de las relaciones políticas y, en especial, las relaciones políticas internacionales, cualquiera entiende que la embajadas son lugares con una gran flexibilidad en el ejercicio de sus competencias. Con vistas en el interés del país que se representa, no es conveniente delimitarlas estrictamente para que puedan ajustarse a situaciones imprevistas. Hay que admitir que las embajadas, órganos políticos, dispongan de discrecionalidad en la interpretación de sus funciones. Pero seguro que entre estas no está la de dar albergue vacacional al ministro de Exteriores y menos poner a su disposición medios públicos (coches, chóferes) para ir de compras, de copas, de cenas o de lo que sea.

Conviene recordar que los dineros que financian estas dedicaciones no proceden de la embajada. Proceden del Estado; o sea, de todos. Somos los contribuyentes quienes financiamos estos dispendios y, en general todos los gastos producidos por la infinita serie de casos de corrupción directa o indirecta, o de abusos de poder, o de uso indebido de los recursos públicos. Los ciudadanos deben entender que, cuando se produce un caso de estos es como si el gobierno les metiera personalmente la mano en el bolsillo.

Con estas autoridades es imposible saber si Dastiz dimitirá o no. Probablemente, no. O quizá se haga como con dos ex-colegas suyos de gabinete, Wert y Soria quienes, pillados en un caso de financiación poco presentable de unas vacaciones con cónyuges, dimitieron al poco tiempo, pretextando otros motivos. 

Insisto, mientras la ciudadanía no entienda que exigir una recta y trasparente gestión de los dineros públicos, y responsabilidades cuando no se hace no solo es un derecho sino un deber, los corrruptos seguirán ganando elecciones.

miércoles, 9 de agosto de 2017

La vorágine

Claro, es lo más lógico. Un plan B y un plan C y D y E, y así. Sería un irresponsable quien, en una situación de incertidumbre no previera respuestas a cuantas eventualidades se le ocurrieran. Pero al tiempo interesa negarlo por no dar muestras de debilidad. Decir que no hay plan B forma parte del plan A: referéndum sí o sí.Y que no haya vacilaciones. Pero, aunque no haya ninguna, la eventualidad de que el gobierno aborte el referéndum no puede descartarse y para ella habrá diversas propuestas. Una de ellas podría ser la que anuncia El confidencial de elecciones anticipadas de carácter plebiscitario con lista única de indepes. Seguramente habrá otras y otros planes, incluso una DUI. Dependerá de la forma en que el gobierno haya abortado el referéndum, si lo consigue. 

Así que plan A: referéndum a toda costa. Adelantando acontecimientos, Turull dice que el Parlament no acatará la suspensión de la Ley del Referéndum. Aunque muchos se hagan de nuevas, la doctrina no es de ahora. Hace meses que la Generalitat viene advirtiendo de que no acatará la suspensión de la autonomía.

La desproporción de fuerzas a favor de David contra Goliat es clamorosa: un movimiento independentista con fuerte arraigo social transversal (nunca visto hasta ahora) con el gobierno y mayoría absoluta parlamentaria, con un mandato específico y voluntad política de cumplirlo. Frente a ello, Goliat es un Estado desvencijado con un gobierno desprestigiado por la corrupción, en minoría parlamentaria, con un apoyo social exiguo, sin iniciativa política y una oposición fragmentada, formando un sistema político en crisis sin proyecto político alguno para el país.

El coste de impedir el referéndum crece por momentos. El pobre Goliat puede acabar convertido en Sansón: al impedir el referéndum destruirá el templo de los filisteos que le caerá sobre la cabeza.

sábado, 29 de julio de 2017

Retrato de un presunto

La declaración de Rajoy en el proceso de la Gürtel fue una vergüenza universal. La parcialidad del presidente del tribunal añadió bochorno y dejó claro que en España no hay justicia. Un bochorno inútil porque el de los sobresueldos se mueve perfectamente entre las trampas y amaños judiciales. Le viene de familia. Su padre, Mariano Rajoy Sobredo, fue el presidente de la Audiencia de Pontevedra cuando se dirimió el escándalo del aceite de Redondela, una gigantesca estafa de los años setenta de la oligarquía franquista, en la que estaba implicado un hermano del dictador. La sentencia solo condenó a los muertos, de los que hubo varios en circunstancias sospechosas durante la instrucción. Más o menos como ahora. Los vivos, empezando por el hermanito, siguieron en el bollo. Al año siguiente, un jovencísimo Rajoy sacaba las oposiciones de registrador de la propiedad. Igual destino tuvieron sus tres hermanos, dos registradores y un notario. Realmente extraordinario.

No es de extrañar que el hijo del juez estuviera convencido de ser de una estirpe superior y escribiera algún articulejo en un periodiquillo local asegurando que está científicamente demostrado que los seres humanos no somos iguales pues los hijos de "buena estirpe" superan a los demás. El ejemplo era él, claro, un hombre que no solamente no sabe escribir sino que apenas sabe hablar. Bebía esta doctrina en sus grandes inspiradores morales e intelectuales, aparte de su padre, Franco, Fraga y González de la Mora, el que achacaba el ideal de la igualdad a la envidia igualitaria, el tósigo que corroe el espíritu contemporáneo.

Con este bagaje intelectual, apenas aprobadas las oposiciones de registrador, Rajoy pidió la excedencia en el cuerpo (aunque las circunstancias siguen sin estar claras) para dedicarse en cuerpo y alma al PP, partido en el que lleva militando y ocupando cargos sin parar desde 1981, hace 36 años y con 26 de edad. Un político profesional que no ha hecho otra cosa que mentir y no ha trabajado nunca fuera de la política.

No ha trabajado, pero sí cobrado por no trabajar. Según parece, entre 1990 y 2004 (es decir, siendo diputado, ministro, de todo) recibió más
de un millón y medio de euros de sobresueldos con cargo a la caja B del partido. Igual que varios de sus colegas y eso mientras predicaban a la gente que tragara recortes y restricciones porque estaba viviendo por encima de sus posibilidades. Sobresueldos que superaban con mucho en un año lo que un trabajador normal puede ganar en diez y con suerte. Obviamente estos cobros son pura corrupción y el intento del gobierno, amparado por los medios, de calificarlos de otro modo, algo inadmisible. Son tan corrupción como todo lo que tiene que ver con la Gürtel porque son parte de esta gigantesca estafa a la ciudadanía. ¿Alguien en su sano juicio pagaría 800.000 euros a Ana Mato por lo que fuese? ¿O tres millones a Bárcenas?

Solo por estos incalificables sobresueldos, que Rajoy ocultaba en su caso mintiendo repetidas veces en la televisión sobre sus emolumentos, tanto él como el resto de beneficiarios deberían de haber dimitido. En lugar de ello, se organizaron en forma de asociación con fines presuntamente delictivos -a la que llamaron "partido político"- y se dedicaron a saquear el país, a expoliarlo de todas las formas y en todos los lugares posibles: en Galicia, en Baleares, en Valencia, en Madrid, en las dos Castillas, en todas partes. Y en todas circunstancias: licitaciones, adjudicaciones, recalificaciones, malversaciones,  subvenciones, mordidas, todo servía para enriquecer a una banda de granujas por importes estratosféricos. A los sobresueldos se añadía tanto dinero sucio que la banda acabó estableciendo métodos propios de blanqueo, algunos muy divertidos como los que presuntamente funcionaban en el gobierno municipal de Rita Barberá.

Y el jefe de ese quilombo de ladrones era Rajoy. Repasen la galería de fotos de la corrupción en España. En todas ellas aparece algún sinvergüenza imputado, procesado, condenado y en todas ellas está también Rajoy cantando las alabanzas del ladrón de turno. Incluso asegurando estar dispuesto a hacer en España lo que el mangante tal o el ladrón cual estaban haciendo en sus respectivos cortijos.

Esto permite calibrar la cara dura del personaje que ayer compareció en La Moncloa para hacer balance triunfalista de un año más de desgobierno en España en el que se ha dado todo tipo de delitos, sin mencionar ni una vez la "corrupción" que es precisamente la que lo llevó a declarar ante los jueces o los que pasan por tales. ¿Cómo es esto posible? Porque el franquista Rajoy aplica más doctrinas de sus maestros. Una de las más acendradas de los tiempos de Franco: da igual lo que hagas y las mentiras que cuentes. Nadie va a protestar. Con Franco, no había libertad de expresión y los medios eran todos propaganda del régimen gracias a la represión y el miedo. O sea, todos callados. Hoy es algo parecido, aunque la represión a lo bestia ha sido sustituida por el soborno y la compra de los medios y la permanente injerencia del poder en la judicatura que ha convertido la administración de justicia en otra vergüenza.

La banda lleva seis años esquilmando el país: ha vaciado el fondo de las pensiones para entregárselo a los bancos a fin de que se resarzan de los latrocinios que sus gentes, Blesa, Rato, han cometido en ellos; ha empobrecido a los pensionistas, mientras ellos se han autoamnistiado en sus robos y fraudes; arrebatado los derechos laborales a los trabajadores y enchufado a sus amigos y allegados en condiciones de cine; eliminado los fondos de la memoria histórica (para impedir que se haga justicia con los más de cien mil asesinados por el franquismo); reducido las prestaciones por desempleo; suprimido los subsidios a la dependencia (excepto, al parecer, la de su padre, que pagamos todos los españoles a unos 3.000 euros al mes); empujado a los jóvenes a la emigración; desamparado a las víctimas de los malos tratos.

Aparte de tener a los medios comprados (menos algunos digitales) y cantando sus alabanzas diariamente sin ningún sentido del ridículo, el sobresueldos se sabe impune porque, si alguien osa protestar, se le aplica la Ley Mordaza, que sigue en vigor para escarnio de una izquierda tan inepta como cobarde. O se le persigue por medios ilegales, a través de operaciones de guerra sucia urdidas en las cloacas de un Estado que es todo él una inmensa cloaca.

La oposición de izquierda quiere obligarlo a comparecer de nuevo en sede parlamentaria en lo que ya empieza a ser una rutina que él mismo califica como tal: la rutina de la habitual sarta de mentiras tanto en sede judicial como en la parlamentaria. Ahora parece que lo han pillado mintiendo en firme en su declaración en la Gürtel porque sí conocía los detalles económicos de las campañas electorales que dirigía, a pesar de haberlo negado ante el juez. Queda por saber si alguien se atreverá a denunciarlo y si los jueces proceden como debieran o vuelven a echarle una mano para que se vaya de rositas. Me inclino por lo segundo. 

Este es el personaje que ha destrozado el Estado de derecho en España a base de extrapolar al conjunto del país los usos y abusos de un caciquismo provinciano y reaccionario, el que ha arruinado el país, empobrecido a la población y establecido un sistema general caracterizado por el autoritarismo y la corrupción a partes iguales. El que comparece ante los medios para cantar sus propias alabanzas en esa oratoria confusa y lamentable que se gasta.

Se apresta ahora a coronar su vergonzosa gestión con su actitud intolerante y represiva con Cataluña, que ha sido siempre y ahora mucho más, un acicate al independentismo. Cada vez está más claro que Rajoy no solo será el presidente que ha esquilmado un país sino también el que lo ha desmembrado. 

Entiendo perfectamente que la dinámica catalana se lleve a las últimas consecuencias de la independencia. La comparecencia de Rajoy es la enésima prueba de que España no tiene arreglo, que no hay diferencia entre este gobierno corrupto y el Estado, que este gobierno es todo lo que el Estado puede dar de sí, que no hay esperanza real de regeneración y menos de la mano de una izquierda española acobardada, impotente para proteger los derechos pisoteados de las personas, incapaz de imaginar una España distinta de la orgía de corrupción, delincuencia y beaterío que estos neofranquistas ha vuelto a poner en pie.

La vergüenza empieza ya a visitar a esa izquierda española sumisa a la derecha como se comprueba por el hecho de que nadie todavía (solo sus víctimas directas, los catalanes) haya denunciado las actividades aparentemente irregulares de la Guardia Civil en Cataluña. Están los guardias interrogando y hasta acusando a ciudadanos según parece sin la correspondiente autorización judicial. Es decir, la Guardia Civil está evidenciando un estado de excepción de hecho que Cataluña lleva tiempo viviendo.  Y la izquierda, callada.

viernes, 28 de julio de 2017

Ocultar lo inocultable

El tratamiento de los medios de la inenarrable comparecencia del presidente ha sido sublime. Los principales diarios de la capital ignoraban la noticia en portada o la reducían a un miserable sueltecillo en un rincón. Las fotos eran para el Rey en Barcelona, hablando del espíritu de concordia olímpica junto al réprobo por antonomasia, Puigdemont. Una cortina de humo patriótica.

Supongo que, si se pregunta a los directores de estos diarios, darán una teórica sobre la responsabilidad de Estado y la necesidad de no añadir gasolina al fuego. Excusas de prensa partidista, al servicio del gobierno. No del Estado, como pretende, sino del gobierno; de este gobierno, obsesionado por parapetarse tras la figura del Rey que cada vez resulta más patético.

Incidentalmente, cuán agradecidos debemos estar a internet y la prensa digital. Gracias a ella y a las redes estamos informados. Los medios impresos, en general, ya no tienen el monopolio de inventarse la realidad y sus productos carecen de crédito. En su respaldo unánime a un gobierno sin perspectivas y sin apoyo social fracasan como empresas y los medios digitales sobreviven.

Puestos a ocultar, el que mejor lo ha hecho es ese jefe nacional de FET y de la TVE, José Antonio Sánchez, que decidió simplemente no dar la noticia de la declaración del de los sobresueldos, sustituyéndola (ya me he enterado) por una receta de bechamel. Sostiene el suprascrito que la decisión fue un acierto. Nadie, al parecer, le ha pedido que explique por qué dado que el hombre tiene cara de pocos (aunque poderosos) amigos. Y sería interesante saberlo ya que desde el punto de vista empresarial, comercial, es un desatino.

La razón está en el fondo de esta siniestra opereta de la agonía de un presidente que se obstina en no hacer lo único sensato que puede hacer: dimitir. Mientras la realidad sea esta, en efecto, la decisión de no emitir la declaración es un acierto. Lo más acertado que cabe hacer con el de los sobresueldos es ocultarlo. Pero la decisión es ridícula porque llega tarde. El presidente ya ha dado el espectáculo y, a pesar de las ayudas del tribunal, ha ido patinando y empeorando su situación.

Lo han pillado mintiendo sobre su conocimiento de los gastos electorales. Y es que no tenía escapatoria. Pero ¿cómo va a creer nadie que el director de la campaña electoral de un partido no sepa cuál es su presupuesto? ¿Cómo toma las decisiones? ¿A la carta más alta? Claro que tanto él como García Escudero conocían los pormenores económicos de la financiación electoral del PP. Lo que aporta Público es una prueba incontrovertible que puede servir para imputar al presidente en la vía penal.

Sería un poco el modelo Al Capone, pillado en un asunto aparentemente trivial. De todas formas, se le impute por esta mentira o por alguna otra, el gobierno de Rajoy no saldrá del pantano procesal. El fallo del sistema fue cuando no se pudo forzar la dimisión fulminante de un individuo que había estado embolsándose no sé cuántos cientos de miles de euros de sobresueldos de la caja B. 

A todo esto, es posible que haya, sí, cortina de humo. La que oculta que la Guardia Civil anda interrogando a distintos cargos públicos catalanes y hasta advirtiéndoles de una posible imputación por el delito de sedición, sin que esté claro si dispone de mandato judicial. Más bien parece que no, pues el juez ha negado providencia alguna en ese sentido. De ser así, ¿bajo qué autoridad actúa la Guardia Civil? Siquiendo órdenes ¿de quién?

Esa debiera ser noticia en los medios que, recuérdese, tienen como función controlar al poder.

jueves, 27 de julio de 2017

Todas las mentiras del presidente de los sobresueldos

La vida de Rajoy gira en torno a la mentira. Todo cuanto hace y dice es falso. Él lo sabe. Todos lo sabemos. Él sabe que lo sabemos y nosotros, que él sabe que lo sabemos. Así, nadie puede llamarse a engaño. Todo previsible y de sentido común. Los estallidos de ira generalizados al comentar la comparecencia (excepto en el PP, en donde los estallidos han sido de júbilo) son muestra de impotencia ante el peso inmutable de la mentira institucionalizada, de la postverdad. La comparecencia del hombre de los sobresueldos ha sido la apoteosis de la postverdad.

Estoy contento de haber colaborado con la justicia, dice, muy ufano. Todo falso. No está contento sino irritado, altanero y con su punto de chulería. No ha colaborado sino todo lo contrario: ha entorpecido cuanto ha podido y no ha aportado nada al proceso. Y, por la vergonzosa sesión que se vivió ayer en la sala, con los privilegios del testigo y la complicidad del presidente, esto tampoco es justicia. Por no ser verdad quizá ni lo sea que esté. Esté, del verbo estar. Vivir en la nube de la más hilarante patraña no es propiamente "estar".

Que la declaración iba a ser procesalmente inútil era evidente desde la citación. Pero había que hacerla y el declarante la escenificó a entera satisfacción del nutrido equipo que se la había preparado y con la oportuna y obvia ayuda del presidente del tribunal cada vez que el interrogatorio apuntaba a asuntos de enjundia. En realidad, el hombre solo ha conseguido aplazar su confesión inculpatoria a la vista de la siguiente pieza de la Gürtel, la de Bárcenas, con quien parece haberse pactado una especie de omertá. En el ínterin, a seguir mintiendo.

La televisión pública, TV1, no dio la comparecencia. En el reino de la postverdad o la más descarada mentira, la declaración del presidente del gobierno no es noticiable. En su lugar, los contribuyentes financiamos la emisión de un documental sobre el cultivo de las setas o algo así. Todas las demás teles la dieron y los digitales y todos los medios extranjeros. ¿Qué decir de este escamoteo de TVE? Pues lo que se decía en España durante la Segunda Guerra Mundial: "menos viajar y más leer el 'Informaciones'". Aquí, lo mismo: menos preguntar y más hacerse un curso de micología en la tele.

Las repercusiones políticas internas y exteriores de la farsa de ayer tendrán largo recorrido. Un recorrido de walking dead. Porque, en realidad, de acuerdo con todos los cánones escritos y no escritos de la cultura democrática, este presidente debió dimitir en aquel ya lejano momento en que se descubrió que habían estado (él y sus amigos) cobrando sobresueldos de una caja B. 

Son los walking dead de la mentira y la postverdad que, al principio, pretendieron defender la legalidad de esos sobresueldos siempre que se declarasen a Hacienda. Es decir, tratando de convertir un asunto político en uno de legalidad. El   problema no radica en la legalidad del cobro, sino en su moralidad, si es admisible que unas personas perciban una gratificación por dedicarse a la política por encima de lo estipulado en la ley.

Cuando empezó a entender que el asunto era de responsabilidad política, el presidente de los sobresueldos reconoció en sede parlamentaria haberlos cobrado, pero los llamó "pluses de productividad", como sucede, decía, en todas las empresas. Porque, en efecto, el PP es para estos corruptos una especie de empresa a la que se va a hacerse con un capitalito. 

Ayer volvió a quedar claro que Rajoy y los suyos habían cobrado los famosos sobresueldos, aunque se los volvió a bautizar con otro embuste, como "complementos" o algo así. Y todos procedentes de la caja B, símbolo y santo grial de la corrupción del PP. No hace falta seguir el desarrollo de los procesos penales. El mero hecho de haber cobrado sobresueldos deslegitima al presidente y resto de gobernantes y debiera suponer su dimisión inmediata por puro sentido de la decencia.

Al no haberse producido en todo este tiempo, es poco probable que vaya a producirse ahora por una mentira más en esta situación en que el debate público es tóxico. Sánchez puede desgañitarse pidiendo la dimisión del de los sobresueldos armado con un decálogo de exigencias, como un nuevo Moisés. No va a conseguirla. Iglesias apremia con la moción de censura. Pero, para que esta triunfe, se precisan los votos de los indepes catalanes, condicionados a un referéndum del que el PSOE no quiere oír hablar.

Es decir, seguirá el alegre festival de la corrupción a cargo de los políticos de los sobresueldos que continuarán haciendo sus fechorías de privatizar, renacionalizar, volver a privatizar, especular, recalificar y, en general, esquilmar el país por todos sus poros.

La derecha gobierna por inhibición de la izquierda; de toda la izquierda, el PSOE, Podemos, los republicanos catalanes. Es un caso patético en el que la mentira se mantiene por deserción de las verdades alternativas, que se refugian en nichos de conveniencia: al PSOE le interesa que sea el PP el que blanda la porra en Cataluña; Podemos necesita tiempo muerto para recomponerse ante unas elecciones. Los Republicanos catalanes quizá tengan más opciones. En principio, prefieren un gobierno del PP porque simplifica los trámites y permite movilizar más apoyos. Pero también podría argumentarse -y siempre con criterio pragmático- que le interesa más un gobierno de izquierda que, si no admite pactar un referéndum se comprometa a convocar elecciones anticipadas. Quizá eso dejaría expedita la hoja de ruta.

Rajoy no dimitirá. Lo único que quizá lo moviera a disolver las cámaras y convocar elecciones anticipadas sería el anuncio de una moción de censura con los votos de los indepes. En cualquiera de los dos casos, las elecciones anticipadas -esas que querían evitarse incluso a costa de dar el gobierno al PP- parecen inevitables porque la alternativa son dos años más de gobierno  de mentiras y corrupción institucionalizadas. Dos años más de cercenar el futuro de unas generaciones que esperan tener alguna oportunidad.

Por supuesto, las elecciones anticipadas abrirán un periodo de incertidumbre en el que nadie sabe cómo se desarrollará la hoja de ruta catalana desde el punto de vista de la parte española. Justo en el momento de mayor confusión, los únicos que tienen un blueprint son los indepes catalanes. Los nacionalistas españoles no tienen nada que no sea defender el estatu quo y, aun en esto, con diferencias profundas.

viernes, 14 de julio de 2017

El relevo

A ver qué se nos ocurre a la vista de la profecía de La Vanguardia sobre las conclusiones de un órgano, la Ejecutiva del PSOE que aún no se ha reunido. Es lo que se llama estar al día... siguiente. La reunión quiere fijar una actitud común PSOE-PSC con una oferta concreta de negociación al bloque independentista, antes del 1/10. Esto implica que no se pide una renuncia explícita al referéndum. Sin duda, un paso en relacion al PP.

Porque el fondo de la decisión del PSOE de formular su propia vía catalana lo que hay (o debe haber) es un propósito de sustituir al PP en el gobierno. Mientras el PSOE sea la oposición, sus ofertas de diálogo son a calendas griegas. O accede al gobierno con el suficiente apoyo parlamentario o aquellas son inviables. Dependen del acuerdo de una derecha ya decidida a una política de confrontación de la que espera buenos réditos electorales. Son ilusorias. Incluso arrancando de una base de escaso (por no decir nulo) entendimiento como es el rechazo frontal al referéndum con el consabido latiguillo de la legalidad.

Para que el PSOE llegue al gobierno sin que haya elecciones anticipadas, tiene que ganar una moción de censura. Esto solo es posible con los votos de los independentistas catalanes. El punto central de la negociación es este. ¿Pueden ceder ambos en algo? ¿En qué y a cambio de qué? Un hipotético gobierno de izquierda podría gestionar la crisis pactando un referéndum (como esperan nuestros socios internacionales) y negociando tiempo y pregunta. Lo importante de una negociación es que haya propuestas. No necesitan ser perfectas desde el comienzo.

Dos adversarios de cuidado tiene esta propuesta. Uno viene de las filas del propio PSOE. No es seguro que la regeneración democrática impuesta por la rebelión de la militancia se haya transferido a la concepción de España como nación. Solo mentar el referéndum levanta ronchas en sectores del partido. Habrá que estar a lo que decida la Ejecutiva de hoy. Al respecto es bueno recordar que, por compromiso electoral de Sánchez en primarias, estas cuestiones se someterían a decisión de la militancia. Háganlo. Atrévanse. Sometan este plan (u otro parecido que lleve el voto favorable de los indepes) a la decisión de la militancia. Lo que salga de ahí se someterá a la decisión del electorado.

El otro adversario es la derecha. La amenaza de una moción de censura propiciaría una disolución del Parlamento y unas elecciones anticipadas que coincidirán con el referéndum catalán.

El fracaso del gobierno es tan patente y los riesgos que entraña la necesidad de taparlo con algún conflicto de envergadura tan obvios que no se entiende por qué no se ha presentado ya esa moción de censura.

miércoles, 12 de julio de 2017

La corrrupción como una de las bellas artes

¿Recuerdan esas películas del Oeste en las que el personal se lía a mamporros en mitad de un barrizal en un pueblo perdido de Alaska? Todos quedan cubiertos de fango y siguen atizándose sin saber ya por qué. Este asunto de las alcantarillas de ministerio del Interior se parece mucho. Desde el ministro santurrón al último detective privado, estilo Philip Marlowe, la amplia variedad de cargos, carguillos, comisarios, delegados, subcomisarios, policías, soplones, políticos en esta ciénaga de la "operación Cataluña" todos embarrados hasta las cejas, ya no permite distinguir a unos de otros, cosa, además, inútil, pues todos van a lo mismo: a llevárselo crudo y acusar a otros de hacerlo. En ese clima de verdaderos hampones suena la divertida advertencia del portavoz del PP, Martínez Maíllo, sosteniendo que la próxima comparecencia del presidente del gobierno como testigo ante un tribunal que está juzgando la presunta corrupción de su partido se inscribe en la normalidad democrática. Ignoro qué entienda Maíllo por "normalidad" y por "democrática", cuenta habida de que eso no ha pasado jamás en España y dudo de que lo haya hecho en alguna otra democracia. Y de ser tan normal, no se entiende que el presidente quisiera comparecer poco menos que por skype. La normalidad democrática manda que baje al barro. Al fin y al cabo es el suyo.

¿Y esas otras historias de mafias de los negocios de la construcción, gangsters de Chicago que hacen desaparecer a sus enemigos en bloques de hormigón, usados para construir rascacielos con trampas acordadas con autoridades municipales corruptas? No se diga que exagero. Algún testigo de la Púnica (el emporio de Granados) denuncia haber recibido amenazas de muerte. Estos de la Púnica parecen poderosos y con influencias. Las suficientes al menos para vaciar las carpetas y archivos de la Comunidad con documentación de gran fuerza probatoria. Nada menos que los contratos claves de la Púnica con la Administración. La explicación es que se han "traspapelado" y que sus carpetas "están vacías". Quienes hayan sido capaces de hacer desaparecer una parte del cuerpo del delito, probablemente estén en situación de proceder de igual modo con alguna persona incómoda. No al estilo de Chicago, pero sí al más berlanguiano, de ahogarla en el Manzanares. Ese toque de Berlanga explica muchos aspectos de la corrupción española. Por ejemplo, la conga que se marcaron los peregrinos a Lourdes con cargo al erario.

Berlanga es solo una parte de la vis artística de la corrupción. La otra, inevitable, es Valle-Inclán. La corte de los Borbones de la tercera restauración, con un exrey que lo es por borbonear y una familia real tan popular que no solo se codea con plebeyos, sino también con delincuentes, es tan animada como la de su antepasada Isabel II. Y con Valle, aparece la Iglesia, cuya posición en esta España no confesional del XXI es tan peculiar que hasta la UE ha debido advertir -con la legislación mercantil en la mano- que la exención fiscal a las actividades empresariales de la Iglesia es ilegal. En España, las luces vienen siempre de fuera porque aquí el personal está en la luz interior del misticismo, gracias a la cual el país se ha enterado de que la Iglesia es un Estado dentro del Estado, que no paga ningún tipo de impuesto: sucesiones (claro), IVA, IBI, IRPF, Sociedades. Nada. En cambio, recibe una subvención pública de miles de millones de libre disposición. Con ese dinero, entre otras cosas, financia canales audiovisuales de extrema derecha y sin contar con la presencia de los obispos en la radiotelevisión pública. Así, gracias a Dios, toda la ciudadanía, incluidos los homosexuales, puede enterarse en la misa del domingo por la mañana de que la homosexualidad es una enfermedad que tiene cura administrada por el obispo telepredicador. 

Esta permanente injerencia del clero en la vida pública da tipos humanos muy parecidos a los de las novelas de Pérez Galdós. Algunas mujeres directa o indirectamente relacionadas con la corrupción tienen toques galdosianos: Aguirre, Cospedal, Cifuentes o la mosquita muerta, consejera de educación en Madrid, Lucía Figar, que se gastaba los dineros públicos en campañas en las redes para embellecer su imagen de virgen prudente. Y los hombres no se quedan atrás, con esos empresarios enchironados o a la defensiva, como Díaz Ferrán o Arturo Fernández, por no hablar de los empresarios del hampa, como Correa o su adlátere el Bigotes, emblemas del machismo delictivo. Ahí están las novelas del llorado Chirbes, continuador malgré lui-même de la tradición galdosiana para dar el trasfondo.

Es patente que este gobierno no puede gobernar; no es en absoluto "normalidad democrática" que el presidente vaya a declarar en un proceso penal; y mucho menos que su declaración se ajuste -como se ajustará- al "no sé", "no me acuedo", "no me consta" y "esas cosas las llevaba mi marido" de la Infanta. Será imposible evitar el titular de prensa de Rajoy se marca una infanta. 

Esta irrisión general no puede seguir así, sobre todo porque sus responsables pretenden ocultarla encendiendo un conflicto en Cataluña. Y la única manera de pararlo es una moción de censura. A ella puede el gobierno responder con una disolución y convocatoria de nuevas elecciones (siempre que se respeten los pasos establecidos) pero, en cualquiera de los dos casos, se habrá puesto fin a una situación agónica que no se sostiene.

miércoles, 21 de junio de 2017

La banda

Es bueno esto de llamar a las cosas por su nombre. El de banda es sumamente apropiado para un partido que, además de contar con 900 personas imputadas en sus filas, él mismo está imputado penalmente como partido por considerarlo los jueces una asociación de presuntos malhechores. Una banda, evidentemente. Pero una banda que gobierna, que hace y deshace leyes, interfiere en la acción de la justicia, utiliza las instituciones a su servicio, se hace propaganda a través de los medios de comunicación públicos y compra los privados.

Esta banda tiene ahora dos frentes abiertos: el de la corrupción y la financiación ilegal del partido y el de las operaciones de guerra sucia del ministerio del Interior en contra de los adversarios del PP, los independentistas catalanes y los de Podemos.

En el frente de la corrupción es poco lo que queda por decir y mucho probablemente por ver. El desfile por los juzgados de los tesoreros y dirigentes del PP, colaboradores de Aznar es una especie de metáfora de una ristra de chorizos. Gentes de orden, desde luego, patriotas, antiabortistas, fieles a la Iglesia que no sabían que en su partido había una caja B., se robaba a espuertas y, con el sobrante, se financiaban campañas electorales que terminaban en apabullantes mayorías absolutas.

Esa constelación de casos vergonzosos, la Gürtel, la Púnica, Lezo, etc es el resumen de una época de latrocinio neoliberal generalizado. Y su demostración es tan indignante como palpable. Los 60.000 millones de euros de dineros públicos que se ha llevado la banca coinciden con los 60.000 millones que el gobierno ha sustraído del Fondo de las pensiones. Obvio: el gobierno ha empleado el dinero de los pensionistas en beneficiar a la banca (lo del "rescate" es un eufemismo). No menos obvio: ahora no hay dinero para pagar la extra de los jubilados.

Ese es el resultado de la banda. Lo llaman "crisis".

El segundo frente es el de la supuesta guerra sucia del ministerio del Interior contra Cataluña. La comisión parlamentaria que investiga este nauseabundo asunto (incluida la creación de una presunta policía política) pide visionar el documental sobre las cloacas de Interior. Se trata de desbloquear esa Comisión y dar publicidad a unos comportamientos de las autoridades que, según parece, vulneran la ley, son un delito y algo absolutamente contrario al Estado de derecho, que queda reducido a la nada cuando quien delinque es el encargado de hacer cumplir la ley.

lunes, 19 de junio de 2017

Rumbo al gobierno. A mí la mayoría

El compromiso de Sánchez es claro: Voy a trabajar para buscar una mayoría parlamentaria alternativa al PP. Y también es sencillo. Tanto que casi no es trabajo si se trata de mayoría absoluta para desplazar al gobierno. Una posibilidad es la de PSOE, Podemos y C's, y la otra, PSOE, Podemos, JxS y Bildu, por ejemplo. La primera parece imposible por la incompatibilidad entre Podemos y C's. La segunda trae el escollo de los votos independentistas.

Para las mayoría relativas, la fantasía es libre aunque, claro, las hay más verosímiles que otras. Una razonable sería la de PSOE y Podemos, que no tendría el escollo independentista, pero estaría al albur de votaciones conjuntas PP y C's.

Las opciones son escasas e insuficientes. Probablemente por eso un ufano Rajoy anuncia que terminará la legislatura porque no ve alternativa. La moción de censura de Podemos ha sido un exitazo. Ha servido para consolidar al gobierno y también a la otra oposición en cuanto partido y liderazgo. Y un liderazgo que se ejerce desde fuera del Parlamento. Eso es "nueva política" a tope, ¿no? Habiéndolo intuido así, a Sánchez se le ha disparado el estro y se ha declarado continuador o representante o algo parecido del 15M en medio de feroces críticas e insultos. Demagogo, falso, oportunista, aprovechado. Sin embargo, paradójicamente, si alguien hoy puede esgrimir el ¡no nos representan!, es él, que lo hace desde la calle. Como peripecia vital, incluso, que da mayor pábulo a la leyenda, esa que empezó a forjarse en torno a su figura como "el relato". Ahora sube un peldaño más y puede, con razón, exclamar ¡no me representan!

Si Rajoy no obedece las reiteradas invitaciones a dimitir, la mayoría parlamentaria alternativa  puede querer decir dos cosas: una nítida y clara y otra confusa y variable. La nítida y clara es un gobierno salido de una moción de censura del PSOE y Podemos con los votos favorables de JxS y seguramente Bildu. La única condición sería que ese gobierno propusiera un referéndum pactado en Cataluña, habiendo negociado fecha de celebración y pregunta. Pero con todas las garantías para una votación en libertad.

La forma confusa y variable de la mayoría parlamentaria alternativa sería la que no aspirara a formar gobierno y se contentara con ser oposición pero pretendiendo imponer la política al gobierno, es decir, gobernar desde el Parlamento. No estaría mal si el Parlamento tuviera el coraje de la Convención Nacional francesa de 1792, la que abolió la Monarquía afirmando que "los reyes son al orden moral lo que los monstruos al físico. La corte es el despacho del crimen, el hogar de la corrupción y la guarida del tirano". Mas no parece ser el caso, sino al contrario pues ayer mismo el Congreso del PSOE daba carpetazo a la insolente urgencia de sus juventudes en proclamar la III República. Una oposición de geometría variable, bajo la presión de unas elecciones anticipadas y en la incertidumbre de los cambios en las alianzas caso por caso. Si añadimos el ya expresado propósito del gobierno de instar al Tribunal Constitucional a que ampare su "derecho" a vetar legislación en virtud de criterios presupuestarios, concluiremos que la idea de articular una mayoría parlamentaria alternativa, si no es desde el gobierno, es una quimera.

En realidad, solo queda ejercerla desde el gobierno. Uno de PSOE y Podemos con el apoyo parlamentario de JxS, a cambio de un referéndum pactado en Cataluña, una opción que apoya el 80 por ciento de la población catalana. Algo a lo que un gobierno de izquierda no puede ser indiferente. Y debe demostrarlo con hechos. Si se propuso como alternativa a la derecha deberá serlo también en la cuestión territorial; deberá ser capaz de encontrar alguna forma de negociación que evite el tantas veces mencionado "choque de trenes".

Dado que el referéndum no es un fin en sí mismo sino un medio, al aceptar uno pactado, cabe negociar la pregunta. Si la izquierda tiene algo que ofrecer, digamos a medio camino entre el estatu quo y la independencia, por ejemplo, ese federalismo tan celosamente guardado, es el momento de hacerlo y ver qué apoyo concita. Incluso es el momento de ofrecer alguna idea de planta nueva para romper con el marco tadicional de la derecha que tiene cautiva a la izquierda.

Después del enésimo fracaso de la derecha española al gestionar el país, la izquierda está obligada a constituirse en alternativa y a hacerlo teniendo por una vez el valor de sus convicciones. El aparente oxímoron de reconocer la soberanía una del pueblo español y su plurinalicionalidad apunta a un momento constituyente, o "destituyente", como dice Miguel Urbán, de Anticapitalistas. Un momento de acción.

Y así es como debe entenderse. No como una propuesta estática de que una cosa puede ser ella misma y su contraria al mismo tiempo en contra de la lógica, sino como una dinámica: una cosa puede convertirse en su contraria. Si el amor puede y suele convertirse en odio, lo demás, por añadidura.

La profundización del carácter purinacional de España obliga a no reducirlo a lo meramente cultural sino a reconocerle su plena función política. Corresponde a las naciones del Estado determinar de común acuerdo qué forma de organización quieren darse si quieren darse alguna.

Se entiende la propuesta federalista del PSOE salida de la Declaración de Granada y hasta cabe conceder que se haga de buena fe. El problema es que es irrelevante. No por el federalismo en cuanto tal que seguramente será perfecto, sino por el procedimiento para establecerlo. Una decisión mayoritaria del soberano español que obliga a la minoría nacional catalana es inevitablemente sentida por esta como una nueva imposición desde fuera, otra vez café para todos, siendo así que la reclamación del independentismo es un tratamiento diferenciado de Cataluña como nación que es en plenitud de sus derechos.

Sería más avisado, a mi entender, no empeñarse en una fórmula federal como propuesta de partido, sino estar dispuestos a acordar otra de otras características que pudiera ganar acuerdo del independentismo. Y ¿qué forma podría tener? Ahí, justamente, está el meollo de la política, en la capacidad para imaginar soluciones acordadas a problemas que parecen no tenerlas.